El renacer de La Parada (“lo que empieza mal, termina mal”)

El primer intento de reubicar a los comerciantes de La Parada (Foto: El Comercio)

El primer intento de reubicar a los comerciantes de La Parada (Foto: El Comercio)

Hace una semana el juez Malzon Urbina declaró procedente el Hábeas Corpus presentado por los comerciantes de La Parada. Una sentencia que devolvía el recinto a los comerciantes que mantenían la custodia del local. Es decir estos no regresaron a La Parada, sino hicieron oficial su custodia que jamás estuvo en manos de la Municipalidad desde el operativo del 27 de octubre pasado.

I
Lo único que se mudó fueron los carteles

Villarán a través de dispositivos municipales le quito la denominación de mayorista a La Parada para pasárselo a Santa Anita. Con este primer paso la Municipalidad de Lima declaró zona rígida los alrededores del mercado y prohibió el ingreso de camiones a la zona. Una norma con la que se valió el Ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, para efectuar el desalojo a medias y poner los bloques de concreto en la zona. Mientras tanto, por esos días Santa Anita lucía vacío esperando a los mayoristas que nunca fueron hasta este lugar.

 

II
Operativo con sabor a revocatoria

El 25 de octubre el Jurado Nacional de Elecciones aceptaba el proceso de revocatoria presentado por el grupo que lideraba Marco Tulio Gutiérrez. Con esta decisión se abría la posibilidad de que Villarán y su séquito abandonasen la Municipalidad de Lima. A las 2:00 de la tarde del mismo día, mientras la alcaldesa de Lima se encontraba en New York con su hijo, la policía ingresó a los alrededores del mercado para colocar los muros de concreto y de esta manera hacer cumplir los dispositivos municipales.

III
Guerra avisada no mata gente

Lo cierto es que a las 3:00pm La Parada era un infierno. Policías y periodistas golpeados, saqueos al paso en los alrededores del emporio comercial de Gamarra, delincuentes por doquier y una Policía Nacional golpeada moralmente por culpa de sus líderes que jamás hicieron caso a los informes de inteligencia que alertaban de los cientos de delincuentes que habían sido contratados para defender el mercado. Una decisión mal ejecutada y que para variar no tenía un líder que lo comande. Atrás quedaban el buen ejemplo que un día dejo el gordo bonachón de Alberto Andrade cuando decidió sacar a los ambulantes de Polvos azules: “¡Avancen Carajo!” Eran las palabras a sus cascos azules que ponían la autoridad en esta parte de la ciudad.

IV
Santa Anita y sus consultorías

Lo peor de toda esta historia es que después del tiempo que la gestión de Villarán se tomó para ejecutar el supuesto traslado a Santa Anita, no fue suficiente ni siquiera para organizar a los futuros inquilinos.  Los primeros argumentos de Villarán eran de crítica a la infraestructura dejada por la gestión anterior. “Los puestos son pequeños, no hay baños, todo está mal hecho” eran los argumentos que la Municipalidad de Lima ponía para gastas 7 millones de soles en consultorías y saber si el mercado estaba listo o no. Un gasto innecesario que al final no logró nada nuevo y determinó que la infraestructura estaba lista para operar.

V
Santa Anita sigue los vicios de La Parada

Para colmo de males, hoy Santa Anita se parece muchísimo al caos y al desorden de la Parada. Basta caminar de madrugada por el nuevo mercado modelo para ver con asombro que la zona de estacionamientos se ha convertido en la zona de los camiones que venden al menudeo como lo hacían en la calle San Pablo en la Parada. Vigilantes que cobran su coima por dejar pasar a taxistas informales, basura acumulada, comerciantes asinados en los puestos, y una mala distribución es la realidad de hoy en Santa Anita.

VI
Sin autoridad moral

Lo cierto es que, por un lado, tenemos a los comerciantes mayoristas  de la Parada liderados por Ida Ávila que están más seguros que nunca en sus puestos de ese mercado y con proyecciones a largo plazo que pasan hasta por la construcción de un “mercado modelo”. Y por el otro tenemos a la alcaldesa que hizo todo muy apresurado sin prever las consecuencias que su decisión (mal tomada) tendría. Lo peor es que esta medida, y para complicar más el asunto, fue secundada por el ministro del Interior, Wilfredo Pedraza. Una decisión que hoy les pasa facturas y por las que podrían rendir cuentas a la justicia. Así están las cosas uyuyuy…

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