Revocatoria sin fin: Una lección que no debemos olvidar

Estamos a pocos días de culminar una de las primeras experiencias en la política peruana: la revocatoria municipal. Nunca antes en la historia política de nuestra capital se daba una consulta popular para sacar del cargo al político que eligieron, en este caso, para llevar las riendas de la ciudad: Susana Villarán.

Escribe: Fernando Lino (@fernandolinoc)

I
Un cuento de hadas

Hace dos años veíamos sorprendidos a una mujer con un puñado de seguidores frente al Jurado Nacional de Elecciones reclamando por la inscripción del partido que había formado. Los gritos de una señora que tenía en la garganta una chalina verde y que algún día había sido ministra de la Mujer no llamaba la atención ni siquiera de los periodistas. Con la ayuda de una llamada telefónica a un amigo reportero, sus gritos fueron cubiertos por la prensa y así entro a la carrera política municipal sin pensar que ganaría.

La coyuntura de aquella campaña municipal hizo que esta mujer de chalina verde se abra paso como el ave fénix para llegar a liderar las encuestas en la capital. La retirada de Alex Kouri de la carrera y el “Poto-Audio” de la lideresa de Partido Popular Cristiano, Lourdes Flores,  le abrían paso hacia el Palacio Municipal. Eso sin contar con la ayuda incondicional de un periodista que en aquél tiempo gozaba del rating más alto de la ciudad. Un individuo que para variar venía a Lima sólo para grabar su programa. Es decir no sufría, ni padecía los problemas que todo limeño afronta cada día desde que sale de su hogar.

II
El sueño alcanzado

De esta manera, la mujer de chalina verde pudo conseguir lo que nadie había imaginado. Era el tiempo de la izquierda, aquella que buscaba llevar a una de sus hijas predilectas a la esquina de la Plaza de Armas y que un año después llevaría también a Ollanta Humala al Sillón de Pizarro.

La candidata Susana Villarán (Foto: PolíticosPerú.com)

La candidata Susana Villarán (Foto: PolíticosPerú.com)

Una izquierda que se unía hasta en los pensamientos más radicales y que lo único que buscaba era seguir ganando espacio en la política peruana; lugar que había perdido por su pensamiento retrograda y sinsentido que el tiempo está demostrando que no ha cambiado. Un pensamiento separado de la inversión y del progreso, sustentado únicamente en ilusiones y no en hechos.

Hoy la izquierda salió y volvió a dar cara por aquella  mujer que alguna vez dijo que la alianza formada en campaña “había terminado”. La mujer de chalina verde se hacía la olvidadiza cuando le preguntaban sobre el tema y quería ocultar el sol con un dedo. Nadie podía negar el gran apoyo que recibía, por ejemplo, del Partido Tierra y Libertad encarnado en sus regidores Glave y Zevallos, ambos dirigentes de este partido que hasta el momento ha paralizado dos de los proyectos mineros más importantes de nuestro país: en Espinar (Cusco) y Cajamarca.

Las mentiras seguían y la ineptitud también. La mujer de la chalina verde se dedicó en su primer año a criticar al alcalde saliente y revisar todos los proyectos que le habían dejado en el escritorio. Uno de ellos era el tema del traslado del Mercado Mayorista de Santa Anita, por mencionar sólo un tema. Contrató y gasto un gran presupuesto en estudios que nada nuevo aportaron. Paititi, por ejemplo, la consultora que contrató para revisar las fallas del mercado no consiguió nada nuevo y hasta plagió las conclusiones del primer estudio con que se construyó la estructura del mercado. Los días pasaron y nunca la mujer de la chalina verde pudo responder estas interrogantes.

III
La Parada

Otra es la historia del traslado de La Parada que, para variar, se dio cuando ella estaba en New York visitando a su familia. Las promesas que ella misma había hecho en campaña a los comerciantes y carretilleros se esfumaban para dar paso a un operativo que nunca fue planificado y que recibió su presión debido al reclamo de la población que le pedía decisiones y obras.

La crisis de La Parada es uno de los hechos que marca la primera mitad de la gestión de Villarán. (Foto: El comercio)

La crisis de La Parada es uno de los hechos que marca la primera mitad de la gestión de Villarán. (Foto: El comercio)

Hoy la realidad en la Parada ha empeorado. Los mayoristas no han ido a Santa Anita sino más bien han convertido a La Victoria en la Gran Parada. Basta caminar de madrugada o pasar por la avenida Nicolás Ayllón para darnos cuenta, con pena, que nada se ha hecho y que la gente que trabajaba en La Parada hoy ha vuelto a su realidad ancestral como ambulante sin derechos, ni estabilidad gracias a la incompetencia y falta de planificación.

Pero no sólo los alrededores de La Parada son ahora un caos, lo es también el nuevo Mercado de Santa Anita. Puestos en los que caben dos o tres vendedores sin respetar un mínimo ordenamiento de secciones y, lo que es peor, sin tener los pasillos despejados como mandaba el proyecto. Los grandes espacios de parqueo se han convertido ahora en lugares de venta al  menudeo. Los camiones que no pueden vender sus productos, venden a las amas de casa en el Gran Mercado Mayorista.

Podría seguir enumerando los grandes errores de esta gestión como la arena de La Herradura;  el gran déficit por el que atraviesa el Metropolitano, por haber dejado de construir los nuevos corredores; la basura y los ambulantes que son realidad por las noches en el Jirón de la Unión en pleno Centro de Lima, a unas cuadras del Palacio Municipal; las motos y unidades de serenazgo bamba; las escaleras que nunca se construyeron; y las obras que sólo están en las ilusiones a futuro y que no son parte de la realidad.

IV
Sus aciertos

Para no ser tan mezquino, también hay que reconocer los aciertos. Lo único que ha caminado bien es el sistema de salud, que ahora está encabezado por un profesional y técnico como Óscar Ugarte. Otro de los aciertos fue la  Gerente de Transporte Urbano, María Jara,  quien entre críticas  y desaciertos ha podido recién iniciar la tan ansiada reforma del  transporte.

Villarán caricaturizada por Carlín (Imagen: Carlín)

La situación de Lima desde la óptica de Carlín (Imagen: Carlín)

V
El lapsus

La revocatoria es un proceso democrático aunque para muchos no sea de su agrado, ni siquiera para este humilde servidor. Un proceso que fue iniciado precisamente por aquellos que hoy buscan ser revocados. Una propuesta que fue incentivada, manejada y puesta en la mesa por la izquierda que apoya a esta mujer de chalina verde. Una izquierda que no acepta lo que ellos  mismos propiciaron y que hoy la mujer de chalina verde olvida.

VI
Un sancochado

¿Qué es lo que queda decir? Que este proceso fue iniciado por aquellos que un día buscaron molestar a la autoridad de turno, es decir la izquierda “quejona”.

Que, hoy, esa misma izquierda trata de salvar de su propia trampa con una cara que no tiene exactamente su pensamiento. Una izquierda que rehúye a su realidad comunista encarnada en su extrema radical como es Sendero Luminoso – Movadef que recientemente le ha ofrecido su apoyo.

Y ni qué decir del favor que le hace el Partido Popular Cristiano, en un hecho sin precedentes, olvidándose de todos aquellos que votaron por Lourdes Flores sin siquiera entender porqué están allí.

Al final esta lección democrática quedará grabada en todos los electores para que, antes de ir a votar, piensen en sus candidatos dos veces y no se dejen influenciar por los sentimentalismos.

De seguro, son los vecinos que votaron por la mujer de chalina verde y que hoy se quejan por la falta de obras para la ciudad quienes al final terminarán revocándola.

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